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Literatura en euskera
Literatura Vasca El primer libro escrito en euskara es el Linguæ Vasconum Primitiæ (Primicias de la lengua de los vascones; Burdeos 1545) colección de poemas religiosos y eróticos del sacerdote Bernard ETXEPARE (Bernard d'Etchepare). Nació en Sarrasketa de 1470 a 1480 en una localidad cercana a la capital de la Baja Navarra, Donibane Garazi (Sant-Jean-Pied-de-Port) y fue sacerdote. No es casualidad que el primer escritor eusquérico sea un sacerdote. Los sacerdotes tenían que predicar al pueblo y para ello necesitaban cultivar el lenguaje popular que, en este caso, era el euskara. Por el título de la primera obra escrita en euskara, por el prólogo y por algunas estrofas del texto, se ve que el autor era consciente de ser el primero que publicaba un libro en euskara. Este consta de un breve prólogo y quince poemas que, por su materia, pueden dividirse en cuatro partes: Una primera, la más larga, de temática estrictamente religiosa; la segunda, tiene como tema el amor humano y es tal vez la más original y de aliento más cálido; una tercera autobiográfica, en el que el autor hace profesión de su inocencia; la cuarta, finalmente, es un grito de júbilo por la irrupción del euskara en el mundo de las publicaciones literarias. Hasta en lo que podría llevarle a la aridez (la exposición de la doctrina cristiana), Etxepare demuestra estar, con toda naturalidad, dentro de una gozosa armonía tridimensional: vida, palabra y ritmo. Etxepare expone doctrina cristiana pero en el mundo de la labranza vasca, donde siervos y señores conviven amistosamente pero también se exigen: Ecen iaunec estu nahi mutil gaiçtoa eduqui, eç pagatu soldataric cerbitcatu gaberic (Ningún amo quiere un mal criado, ni pagar soldada sin que le sirvan) La Reina de Navarra Joanna III de Albret, se decidió a dar apoyo explícito a la lengua vasca en el contexto de la reforma protestante de tipo calvinista, que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XVI en el área de su dominio, es decir, en el norte de los Pirineos, incluido Biarno (el Bearn). En este contexto de luchas religiosas llegó a ser posible que se dieran las circunstancias favorables para que se produjera el venturoso hecho de la creación ex novo de la prosa vasca, al traducirse el Nuevo Testamento en toda su integridad. El personaje encargado por el sínodo calvinista de Pabe (Pau) en 1565 para llevar a cabo la traducción al vasco del Nuevo Testamento fue Joannes de LEIZARRAGA (1506-1601), nacido en Beraskoitze (Lapurdi). Su traducción se llamaría Jesus Christ gure Jaunaren Testamentu Berria (Nuevo Testamento de nuestro Señor Jesucristo). Los datos sobre su juventud son escasos, si bien sabemos que fue ordenado sacerdote, pero que en 1559 se convierte al evangelio lo cual le acarrea persecución y encarcelamiento y, como muchos otros protestantes, encuentra asilo al amparo de Joanna III de Albret. La traducción de Leizarraga está concienzuda y escrupulosamente hecha, de acuerdo con el espíritu que animaba las traducciones protestantes de su época de estricta fidelidad al texto original griego. Para su traducción utilizó el texto griego del Nuevo Testamento preparado por Erasmo de Rotterdam, el mismo que usara Lutero para su traducción al alemán. Otras obras suyas fueron Kalendrera (Calendario) y Abc edo Christinoen instructionea (Abc o la instrucción de los Cristianos). Leizarraga se caracteriza por ser un escritor que utiliza en su literatura muchos términos cultos de origen grecolatino. AXULAR o Pedro de Agerre y Azpilikueta nació en Urdax (Navarra) en 1556. Siendo Axular el nombre que utilizó en sus escritos eternizando así el nombre del etxe (caserío) de su familia que todavía existe. Fue sacerdote y se le adjudicó el curato de Sara (sára, Lapurdi). Su obra más notable es Gero (futuro). Axular se nos muestra como un magnífico escritor ascético, influido sin duda por ascetas españoles como Fray Luis de Granada pero con personalidad propia. Posee un lenguaje menos culto que Leizarraga siendo su euskara más popular. La obra de Axular no es de teoría ascética sino de práctica, es decir, de reforma de costumbres. Para ello echa mano de un lenguaje espontáneo, si se quiere poco literario, pero que ya en el siglo XVIII mereció la estima de Joannes Etxeberri quien proponía se declarase a Axular como norma del euskara escrito. Silvain POUVREAU nació en Bourges. Sin ser vasco aprendió euskara siendo secretario del jansenista abad de Saint-Cyran. Ordenado sacerdote, fue párroco de Bidarte (Bidart; 1640-44) y más tarde en París. Tradujo la Instrucción del Cristianismo (Guiristinoen Dotrina) de Richelieu, la Introducción a la vida devota (Philotea) de San Francisco de Sales y el Combate espiritual (Gudu espirituala) de Lorenzo Scupoli. Arnaud OIHENART u Oihenart (1592-1667) nació en la capital de Zuberoa, Maule (Mauleón), fue abogado. Es, pues, uno de los pocos no eclesiásticos que escriben en euskara en estos primeros tiempos. En latín escribió Notitia utriusque Vasconiæ, tum ibericæ tum aquitanicæ, en la que narra la historia de los vascos hasta la Edad Media desde una perspectiva vasca. Es más conocido por su colección de 706 refranes vascos con traducción francesa y sus poesías en euskara. Oihenart es un hombre que ama el euskara, lo trabaja incluso inventando neologismos pero al mismo tiempo, se mantiene alejado de los ditirambos y de las confusiones históricas de algunos contemporáneos, por lo que ha sido a veces mal interpretado como poco vascófilo. El jesuita Bernard GAZTELUZAR, de Ziburu (Ciboure, Lapurdi) escribió poesía didáctica en su Eguia catholicac (Verdades católicas), Salvamendu eternalaren eguiteco necessario direnac (Cosas necesarias para conseguir la salvación eterna). Otros sacerdotes que publicaron en euskara en el siglo XVII son: Cristóbal de HARIZMENDI con Ama Birginaren hirur Offizioac (Los tres oficios de la Virgen María; 1660) en verso y dialecto cercano al guipuzcoano. Juan de TARTAS, párroco de Aroa (Arone, Baja Zuberoa): Onsa hilceco bidia (Camino para matar al bien, 1666) y Arima Penitentaren occupatione debotaq (Ocupaciones debotas del Alma Penitente). ARAMBILLAGA, adscrito a la parroquia de Ziburu (Ciboure, Lapurdi), publicó en 1684 (Baiona) la primera traducción de la Imitación de Cristo, Jesu Christoren Imitationea. La primera gramática se debe al Jesuita Manuel de LARRAMENDI, nació en Andoain (Gipuzkoa) en 1690 y murió en Loiola en 1766. Profesor en Salamanca. Sus obras son la primera gramática vasca, El imposible vencido: arte de la lengua vascongada (Salamanca, 1729) y en 1745, el Diccionario trilingüe (Castellano-Bascuence-Latín) entre otras. Emprendió una obra gigantesca en aras a luchar en contra de la imagen que se tenía del euskara en aquella época, "rudem et barbaram linguam, cultum abhorrentem" (lengua tosca y bárbara, incapaz de cultivo). Con la primera quería demostrar que el euskara no era una lengua bárbara y ruda imposible de cultivar, sino una lengua sujeta a reglas como las demás y mejor que muchas otras, según él. Con su diccionario Larramendi intenta demostrar que el euskara posee un vocabulario desarrollado capaz de expresarlo todo. Para ello no duda en inventar neologismos de una forma correcta, utilizando la derivación a través de los múltiples sufijos vascos o la composición, por no utilizar palabras latinas que en todas las lenguas, incluidas las no latinas, se encuentran. Unos neologismos que luego él mismo no utilizaría, dado que creaba estos neologismos sólo para acallar a los anti-euskara. Entre los primeros frutos del árbol larramendiano hay que citar a los padres Agustín de Kardaberaz y Sebastián de Mendiburu. Agustín de KARDABERAZ (1703-1770) nació en Hernani (Gipuzkoa) y murió en Bolonia en el destierro. La fama del padre Kardaberaz en el País Vasco se debió ante todo a sus cualidades de predicador pero Kardaberaz es además un buen escritor de su idioma: Aita San Ignacioren Ejercicioen gañean Afectoak (Afectos sobre los Ejercicios del padre San Ignacio), que en su conjunto comprenden tres obras. Kardaberaz trata sobre todo el bien espiritual de las almas, pero del empeño con que trabajaba el euskara nos habla bien alto su obra: Euskeraren Berri Onac (Las Buenas Nuevas del Euskara), con reglas para leer, hablar y escribir correctamente el euskara. Sebastián de MENDIBURU (1708-1782) nació en Oiartzun (Gipuzkoa) y murió en Bolonia, desterrado con los de su orden por Carlos III. Según Carmelo Etxegarai, "ni el mismo Larramendi logró rivalizar con Mendiburu en este manejo del idioma éuscaro". Para Koldo Mitxelena, "Mendiburu es sin disputa uno de los escritores que con más desembarazo y elegancia ha manejado el idioma. Sólo le fue negado un don: la fuerza". Mendiburu emplea un lenguaje mucho más puro que Kardaberaz pero se mantiene siempre a un nivel popular fácil de entender. Su obra más representativa es: Jesusen Amore-Nequeei dagozten cembait otoitc-gai (temas de rezo con respecto al calvario de Jesús). Juan Antonio MOGUEL (1745-1788). Nació en Eibar de padre médico. Ordenado sacerdote, fue destinado a Xemein (Markina, Bizkaia) donde residió hasta su muerte. Moguel muestra, como otros contemporáneos suyos, vivo interés por el idioma. Para demostrar las posibilidades del euskara tradujo arengas y oraciones selectas de los mejores autores latinos. Pero su obra principal es, sin duda, Peru Abarca, concebido como un diálogo entre un aldeano, Peru Abarca, lleno de sabiduria popular y con dominio del euskara y el barbero Maisu Juan más pícaro pero menos puesto en su lengua materna. Moguel emplea el dialecto vizcaíno sin ninguna preocupación purista. Peru Abarca, en efecto, abomina de los erdarismos (castellanismos) no asimilados pero emplea sin rubor los que asimiló en la "universidad de Basarte". Joannes ETXEBERRI de Sara (Lapurdi) médico en Bera de Bidasoa (Navarra) y en Hondarribia (Gipuzkoa) y residente luego hasta su muerte en Azpeitia (Gipuzkoa). Además de Escuararen hatsapenac (Principios del Euskara) y el Diccionario cuatrilingüe escribió Escual Herri eta Escualdun guztiei escuarazco hatsapenac latin icasteco (Principios para aprender latín para el País Vasco y para todos los vascos) José María IPARRAGIRRE Balerdi nació en Urretxu (Gipuzkoa) un día de verano de 1820. Sus 61 años de vida se inscriben en un período trascendental en la conformación política y social de nuestro país, que va desde la crisis del Antiguo Régimen que desembocará en la guerra carlista, hasta la primera industrialización de Vasconia que arranca al final del tercer y último conflicto dinástico cuyo corolario fue la abolición foral de 1876. En el terreno de las artes, la vida de Iparragirre coincide con los años de apogeo del Romanticismo, un movimiento tan influyente y fértil como escurridizo a toda definición. "Una manera de sentir", lo llamó su coetáneo Charles Baudelaire, manera de sentir que se manifiesta en un decidido afán de Libertad como medio para la realización personal pero también la colectiva, puesto que el individuo se identifica con su pueblo al que considera dotado de un espíritu propio. El ansia de Libertad, como sentimiento más que como pensamiento, como desvelo vital, motor existencial y hálito creativo antes que como ambición de concretos perfiles, recorre toda la trayectoria de José María Iparragirre y explica sus grandezas y también sus miserias. Y es que en el viejo bardo tenemos a una de las más acabadas figuras del Romanticismo artístico en Vasconia, y en su himno GUERNICACO ARBOLA (Arbol de Gernika) al exponente máximo de la afirmación identitaria de los vascos alrededor de los Fueros y de su símbolo secular. Con todos los matices, de Iparragirre podemos decir que jugó entre nosotros papel idéntico al de Adam Mickiewicz en Polonia o Alessandro Manzoni en Italia. Pero a diferencia de estos poetas nacionales, el de Urretxu cultivó no sólo la rima (que también) sino sobre todo la música, disciplina que durante el Romanticismo cobró renovada importancia como vehículo idóneo para la nueva estética expresivista. Jean Martin HIRIBARREN (1810-1866) nació en Askaine (Lapurdi) fue el autor del poema Euscaldunac (vascos). Hiribarren no es amigo de ditirambos, reconoce la pobreza del esfuerzo espiritual de los euskaldunes y la necesidad de emprender algo. Todo pueblo debe hallar guías entre los suyos. Por eso él llama a todos: Euscaldun gucia da egun gombidatcen has dadin içpirituç cerbeiten moldatcen Iaquin deçaten arren gure ondocoec nolaco gaiac çuçten hequin arbasoec (Hoy invitamos a todos los vascos a que emprendan un quehacer espiritual para que nuestros descendientes sepan qué hazañas acometieron sus antepasados) VICENTA MOGUEL (1782-1854), es la primera mujer escritora vasca. Pertenece a una familia de escritores (Juan Antonio y Juan José) pero su estancia en Azpeitia (Gipuzkoa) ha guipuzcoanizado su euskara. Sus Ipui onak (Cuentos buenos) están escritos en forma sencilla pero en un lenguaje depurado. La entrada de la mujer en la Literatura vasca se hace por la puerta grande. Txomin AGUIRRE (1864-1920) sacerdote de Ondarroa (Bizkaia) autor de dos novelas Kresala (Salitre) y Garoa (Helecho) en que se describen las costumbres de los marineros (Kresala) y de los labriegos (Garoa). Resurrección María de AZCUE (1864-1951) dio cima a una obra ingente casi increíble si no
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