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Escrito por NAVARRORUM
MUSA IBN FORTÚN IBN QASI. Walí moro de Zaragoza, fallecido en 802. Padre de: 1.- Mutarrif ibn Musa (al-Mflndir), Walí de Pamplona, asesinado en 799 por vascones pro-carolingios. asentados en Aquitania. Casó en 2ª np con: ONEKA, viuda de Íñigo Jiménez, padres de ÍÑIGO ARISTA, primer REY DE PAMPLONA. Padres de: 2.- Musa ibn Musa, sigue la línea. MUSA IBN MUSA IBN FORTÚN. (Musa II de Tudela) (Musa al-Qasawi) (el Moro Muza) Nacido 788, fallecido 863. Walí de Tudela y Huesca. Casó con: ASSONA ÍÑIGUEZ, sobrina-carnal de su marido; hija de Íñigo Arista. 1.- Mutarrif ibn Musa, cruzificado en 873 en Córdoba. Casó con Belasquita de Pamplona. 2.- Fortún ibn Musa. 3.- Lope ibn Musa ibn Musa, Walí de Tudela y Zaragoza (852). Casó con Ayab al-Bulatiya. Padres de: A.- Oria Banu-Qasi, casó con el Rey Fortún Garcés de Pamplona. B.- Mutarrif ibn Lope, padre de: C. Banu-Qasi, casó con Raimudo I de Pallars, Conde de Ribagorza y de Pallars (884), fallecido en ~918. D.-Ismail ibn Lope, Walí de Zaragoza (872), fallecido en 882.. 4.- Muhammad, Walí de Toledo. Padre de: 'abd Allâh ibn Muhammad, Walí de Toledo. Padre de: Urraca Banu-Qasi, casó con el Rey Fruela II de Asturia, "el Leproso" (875-925). C/s. Lope ibn Muhammad, padre de: Banu-Qasi, casó con Fortún de Pamplona. y.- N. Banu-Qasi, casó con Sancho de Pamplona, que se casó después con Jimena de Pamplona. Y de ELLOS descienden todos los REYES NAVARROS. Úlima edición por tellagorri fecha: 21/dic/05 a las 00:12. |
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#2
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La peregrinación jacobea fue uno de los fenómenos sociales más trascendentes de nuestra historia.
Los caminos de Santiago jugaron un papel importantísimo como articuladores del espacio hispano. La ruta más antigua de peregrinación jacobea, conocida como "Camino del Norte" o "Camino Alto" fue marcada por el rey de Asturias Alfonso II El Casto (791-842) a comienzos del siglo IX. Su itinerario pasaba por Salas, Tineo, Grandas de Salime, Fonsagrada, Lugo, Palas del Rey, Melide, Arzúa, Santa Irene y Arca hasta llegar a Santiago de Compostela. Éste camino fue el más utilizado hasta el siglo XIII momento en que comenzó a perder peregrinos en favor de la que discurría por la Meseta (Camino francés), de más fácil tránsito. Hasta entonces el primitivo camino, por su carácter montañoso y aislado de la rápida invasión musulmana se impuso, pese a su dureza, entre las diferentes posibilidades de acceso a Santiago. Pero con el desplazamiento de las fronteras cristianas más al Sur los peregrinos recurrieron a las viejas calzadas romanas, sobre todo a la Vía Aquitania, que unía Burdeos con Astorga a través de Vitoria y Briviesca (Burgos). Los primitivos peregrinos, accedían a la Península desde el norte y centro de Europa bien por mar, siendo el puerto asturiano de Avilés el principal punto de desembarque, o por tierra, entrado desde Francia por IRÚN, siguiendo la costa casca por San Sebastián, Guetaria, Gernika y Bilbao, donde el hospital e iglesia de San Juan les daban asilo antes de continuar viaje por las villas cántabras de Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera), así como otras muchas localidades de relevancia histórica y monumental, tales como Santoña, Santillana del Mar, o San Vicente de la Barquera. Ya en Asturias el camino sigue bordeando la costa hasta llegar a Avilés, principal puerto medieval del cantábrico. Úlima edición por tellagorri fecha: 14/feb/06 a las 23:11. Razón: Corrección estética |
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#3
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![]() A mediados de 1348, la peste Negra amenazó el reino de Castilla, donde, a consecuencia del contagio falleció el propio monarca Alfonso XI cuando se hallaba sitiando la plaza de Gibraltar. Para hacer frente a los efectos devastadores en la economía y el orden social de la Peste en el reino de Castilla, Pedro I reunió cortes en Valladolid en el año de 1351. Todo ello provocó la disminución de las rentas señoriales y la petición al monarca de excenciones tributarias. En un sentido paralelo, la disminución de ingresos impidió a amplios sectores de la burguesía urbana hacer frente a los prestamos que debían de integrar a los prestamistas judíos. En NAVARRA, el descenso demográfico provocado por las pestes de 1348 y 1362 fue de 78%. Esta caída vertiginosa se agravó como consecuencia de los brotes epidémicos que se produjeron también en 1381, 1383, 1384, 1386, 1411, etc. y de las guerras con Castilla en el siglo XV. En Portugal, el retroceso demográfico, hizo que los campesinos se dirigiesen en masa a la ciudad, atraídos por los puestos de trabajo que habían quedado libres, lo cual provocó en el campo una grave crisis de mano de obra y un total descalabro demográfico de las zonas rurales. La peste negra marca el fin de la época agraria, y el comienzo del predominio de la ciudad; por otra parte, toma un extraordinario incremento el proceso de liberación del trabajador rural. Las graves consecuencias de la epidemia fueron: despoblamiento, que debilita la defensa de los territorios de la Corona; defunción de relevantes personalidades de la vida política; disminución de las rentas públicas; fallecimiento de notarios, juristas, religiosos, y médicos; es decir hombres que por su profesión mantenían estrecho contacto con los enfermos; ocupación ilegal de bienes que han quedado sin propietario; saqueo de fincas deshabitadas; abandono de las labores del campo y de albergues y tierras sin herederos; casas abandonadas que amenazan ruina; regulación de salarios; matanza de Judíos, a los que se acusó de haber provocado las epidemias, y disposiciones legales para protegerlos; acusaciones por motivos semejantes contra peregrinos; concesiones de dispensas para contraer nuevas nupcias, existencia de numerosas entidades de población desocupadas; arriendos de mansos con una notable reducción de censos, concesiones de privilegios con la finalidad de atraer repobladores, legislación severa para obligar a concluir los contratos laborales establecidos con anterioridad a la peste y resistencia señorial al traslado de la población. Aunque es muy difícil establecer índices convincentes para cifrar la disminución demográfica, algunos estudios monográficos como el llevado a cabo para la plana de Vich por Antoni Pladevall, permiten constatar que en algunas comarcas CATALANAS la mortandad fue de casi dos tercios de la población. En síntesis, pues, la peste negra de 1347 – 1351, constituye una de las mayores catástrofes demográfica que registra la historia de la humanidad. Contribuyó de manera poderosa a desencadenar o agravar, la crisis económica y social que vivió Europa desde mediados del siglo XIV hasta fines de la centuria siguiente; y en algunas zonas como Cataluña configuró la estructura de las sociedades agrarias que con pocas alteraciones perdurara hasta tiempos muy recientes. Entre 1646 y 1665 la muerte negra amenaza de nuevo. La tragedia se propaga nuevamente por toda Europa. Esta afección que había tenido su primer brote en 1347, era ya conocida en todo el mundo como la peste o (muerte) negra, debido a las manchas pardas y negras que aparecían a consecuencia de las hemorragias subcutáneas. La medicina de la edad media había fracasado contra esta enfermedad. En Montpellier, la mayoría de los médicos murieron a causa de ella. Sin embrago, en los numerosos textos que se publicaban hablando de la epidemia, se daban también consejos útiles para combatirla. La experiencia con la plaga desencadenó discusiones acerca de la dispersión de las enfermedades. Frente a la teoría imperante hasta entonces de que la peste se transmitía por la descomposición de ciertas sustancias (miasmas) en el aire y en la materia, cada vez adquiría mayor numero de partidarios la tesis de la transmisión por agentes patógenos especiales. Las medidas preventivas y terapéuticas, como el empleo de fuego, el ahumado, la sangría o las dietas, se demostraron ineficaces. Las ciudades intentaban proteger con medidas de política sanitaria, como las cuarentenas a los barcos ya no en los puertos, sino mar adentro. Se especuló mucho sobre la causa del los brote. Al principio la peste negra era entendida como un castigo de Dios por los pecados de la humanidad, pero con el paso de tiempo se fueron buscando causas más terrenales. Pero las pestilencias eran comunes en la vida medieval y renacentista y las viviendas humildes totalmente insalubres. Los mataderos de los carniceros y las zanjas de desagüe —que siempre preocupaban a las autoridades— eran muy impopulares cuando amenazaba la peste. Los cuerpos en descomposición de las víctimas así como sus pertenencias y vestimentas eran temidos en especial. En las áreas urbanas pudientes, los magistrados desarrollaron formas de enfrentarse con la enfermedad, a pesar de la falta de conocimiento sobre sus verdaderas causas. Al igual que las normas para mejorar la higiene y el saneamiento, se ordenaron restricciones del movimiento de la gente y de las mercancías, el aislamiento de los infectados, o su retirada a hospitales periféricos (casas de apestados), enterramientos comunes (foso de pestosos) de las víctimas en cementerios extramuros sobrecargados y la quema de sus vestimentas. Como se creía que el aire infectado era nocivo, se utilizaban remedios populares como ramilletes de aromas dulces y la quema de especias e inciensos en los interiores. Ya avanzada la edad moderna, tras la introducción de las hierbas procedentes de las indias exóticas del Nuevo Mundo, se pensó que el consumo de tabaco era efectivo. Los médicos que afrontaban las epidemias de peste adoptaron en esta época vestidos especiales para protegerse del contagio. Llevaban ropas largas y se cubrían completamente la cabeza. En la nariz se colocaban una especia de pico de ave rellena de algodones empapados en substancias aromáticas para evitar el supuesto contagio por inhalación. En España el nuevo brote comenzó en los puertos de Andalucía, atacó gravemente a Valencia ocasionando cerca de 30.000 muertos, por lo que el Conde de Oropesa mandó formar "un cordón impenetrable". En Barcelona se instalaron horcas en las mismas puertas. Y en Sevilla murieron más de 200.000 personas, quedando practicamente despoblada. En 1665, en Londres, se produce la ultima epidemia debastadora. La epidemia llega a Mesina con las ratas, que son las transmisoras de la peste. En pocos días enferman los habitantes de la ciudad y de sus alrededores. A los seis meses, la mitad de la población ha muerto o ha huido para escapar del temible azote. Úlima edición por tellagorri fecha: 14/feb/06 a las 23:11. Razón: Corrección estética |
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